Los Derechos Humanos son nuestra cultura: ¡Lopérfido renunciá ya!

Con la llegada del nuevo gobierno, muchas de las conquistas logradas luego de 40 años de lucha y plasmadas en Políticas de Estado desde el año 2003, comienzan a verse amenazadas. Estas políticas vigentes en nuestro país, han sido reconocidas por los tres poderes del Estado y validadas por el sistema jurídico de la Nación a partir de sentencias de la Corte Supema de Justicia y ha merecido el reconocimiento de organismos internacionales como el sistema Interamericano de protección de derechos humanos.
Distintas medidas motorizadas desde el Poder Ejecutivo así como manifestaciones de varios de sus funcionarios van configurando un intento de retroceso en políticas y problemáticas ya superadas, especialmente en materia laboral y en lo relativo a Derechos Humanos.
Las políticas de Memoria, Verdad y Justicia han pasado a formar parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo y constituyen una marca de identidad que enlaza nuestra historia con el presente y nuestro futuro. Esta historia de lucha y reivindicaciones no puede ser banalizada ni disminuida en forma alguna. Hacerlo significa minimizar esta identidad largamente construida y cercenar la posibilidad de emancipación futura de nuestra sociedad. Mucho menos se puede tolerar la justificación de quienes implementaron el Terrorismo desde el Estado y sus políticas de terror, sufrimiento, desaparición, muerte y apropiación de bebés.

Afiche Fuera LoperfidoLas manifestaciones públicas, en enero último, del Director Artístico y Gestión Cultural del Teatro Colón y, a la vez, Ministro de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Darío Lopérfido, referidas al número de los detenidos-desaparecidos, constituyen una gravísima injuria a los familiares, ya que afirmó que ese número se había arreglado en una mesa con el objetivo de cobrar subsidios, negando la existencia del Terrorismo de Estado y sus trágicas consecuencias para la sociedad argentina. Estas afirmaciones constituyeron el primer mojón de una avanzada negacionista para construir un nuevo paradigma en esa dirección. Pretender transformar los crímenes de la Dictadura Cívico Militar en un enfrentamiento entre dos
bandas armadas solo puede tener el propósito de eliminar el contexto internacional y restarle toda profundidad a la comprensión política de la Historia. Se pretende disfrazar como mera “opinión” lo que son actos de fuerte contenido simbólico instrumentados desde funcionarios del Estado.
Estas declaraciones, en llamativa sincronía con un editorial de La Nación publicado apenas electo el actual presidente y que le valieron, incluso, el repudio de sus propios periodistas, buscan echar por tierra lo logrado, retrotraernos a la falaz teoría de los dos demonios y colaborar con el fin, en la agenda pública, del componente “cívico” de la dictadura cívico-militar que comienza con el golpe de marzo de 1976.
Desde el momento en que sus declaraciones fueron públicas, un importante colectivo de actores sociales, académicos, artistas, trabajadores de la cultura, organismos de Derechos Humanos, víctimas y familiares de
detenidos desaparecidos por la dictadura cívico militar sostenemos en diferentes ámbitos y frente a las autoridades de la Ciudad Autónoma que el Sr. Darío Eduardo Lopérfido debe ser removido de los cargos públicos que aún en la actualidad detenta. Así se lo expresamos al Jefe de Gobierno de la Ciudad Horacio Rodriguez Larreta en la reunión que este colectivo tuvo en la sede del ejecutivo porteño. En dicha ocasión se presentó un petitorio de 20.000 firmas que apoyaban el pedido de renuncia del ministro.

Horacio Rodriguez Larreta hizo oídos sordos a los numerosos argumentos que sustentaban nuestro pedido. Así como al masivo apoyo de prestigiosos actores culturales, académicos y sociales de la ciudad, del país y del extranjero. Asimismo, expusimos ante el Jefe de Gobierno que los dichos de un ministro, como representante del Estado ante la comunidad, reflejaban la posición del Ejecutivo en tanto éste no pidiera su renuncia.
No es posible separar lo que un ministro expresa de la Política del Estado que le encomienda su tarea, ya que dichas políticas son concretas pero operan también en el plano simbólico, en tanto su mensaje debe transmitir los valores consensuados socialmente.

Lamentablemente las políticas instrumentadas por este gobierno, han pasado de lo simbólico a los hechos, y comenzado un paulatino pero constante desmantelamiento de todas las políticas públicas que en materia de Memoria, Verdad y Justicia fueron implementadas.

Lo que se recuerda y se respeta, lo que se narra y lo que no, constituye la cultura de un pueblo. El malintencionada concepto de “libertad de opinión” que invoca el señor ministro solo se sustenta en un posmodernismo mal leído, que sirve como excusa para negar la responsabilidad ética y las consecuencias de sus dichos.

Consideramos imprescindible que el Jefe de Gobierno asuma su responsabilidad y decida la remoción del funcionario, ya que, con sus declaraciones, no solo banalizó el período más trágico de la historia argentina, y cuyas consecuencias siguen todavía desentrañándose en los juicios por delitos de Lesa Humanidad, sino que al hacerlo incurrió en una grave falta a la Ética. Es por lo tanto inadmisible que una persona así represente a la cultura de la ciudad capital de la Argentina.
Como un nuevo e importante paso para lograr el objetivo deseado, hemos conformado esta MESA DE ACCIÓN que seguirá exigiendo la renuncia del Ministro de Cultura de CABA hasta que esta petición sea escuchada. Sin importar el tiempo que lleve.
Desde esta Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos, entendemos que la regla de oro de nuestro saber comunitario es no olvidar. La banalización, la generalización y la relativización conducen a la desmemoria.
La Memoria es una construcción activa ligada al accionar político de la sociedad en sus diferentes momentos históricos. Les da forma y contenido. No siendo así una Memoria estática sino una en acción constante.
Nuestra postura, tal como ha sido la postura histórica de los pueblos víctimas de genocidios es no discutir los números de la tragedia sino pensar, una y mil veces, sus causas.
La Memoria, la Verdad y la Justicia son el pilar fundamental desde el cual se libran y librarán las luchas por la transformación social y cultural que soñaron nuestros 30.000 compañerxs detenidos-desaparecidxs.

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos presentes ahora y siempre.

Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos

Documento leído en la Casa de la Militancia de H.I.J.O.S. en la ex ESMA el 14 de junio de 2016.